He pasado unos días en la ciudad de Roma y creo que sería interesante aportar unas reflexiones anticoloniales sobre lo visto y percibido en esta ciudad y cómo funciona el nacionalismo italiano. Por mucho que en el 2011 conmemoren el 150 aniversario de la creación del Estado-nación italiano, la realidad es que a día de hoy la identificación sociocultural con determinados elementos que ellos legitiman como el “ser italiano” supera en mucho a ese proyecto en su aplicación al Estado español. Y soy consciente de que la realidad que ofrecen las capitales de Estado supera en mucho a lo que podemos ver por “provincias” y realidades asimiladas tipo Cerdeña, Veneto o Aosta (por poner tres ejemplos equiparables a Aragón). Mucha bandera de Italia en las ropas y vestimentas de la gente joven, la tricolore ondea fuerte y no tiene que asociarse su presencia al reducto fascista-neonazi italiano. Una cultura bastante simple, con un exacerbado gusto por la estética, orgullo por el pasado (el patrimonio como identificador de emociones colectivas: algo tendremos que aprender en Aragón), la pizza y la gastronomía, y por supuesto el deporte (bien representado en el calcio). ¿Quién da más por tan poco? Es un nacionalismo también muy banal, con fracturas por la diversidad lingüística de la Bota, los desequilibrios norte-sur y la percepción de gigante venido a menos. Pero a nivel sociocultural le sacan años luz a los ejpañoles, los cuales siempre miran el modelo jacobino francés cuando su estilo (colonial) debiera ser más italo-mediterráneo. Mejor para nosotros.    

 

 

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