El martes pasado estuve en la Biblioteca María Moliner de Zaragoza en una sesión de charlas, ponencias dentro del curso “Memorias de la historia. Historia de la Memoria”, organizado por el Instituto Fernando el Católico. Gregorio Colás nos charraría sobre las alteraciones revolucionarias de 1591, y Virginia León, que hizo un repaso a la producción de los austracistas en el exilio. Lo que me interesa es resaltar que el señor Colás se significó, emotivamente, en el affaire banderón colonial, ante la pregunta de uno de los asistentes: a colación de la memoria y sus lugares, la identidad colectiva y el respeto a los espacios simbólicos. Colás, coautor de Aragón bajo los Austrias (1977) obra fundamental para comprender el proceso de desnacionalización aragonesa y la colonización política castellana, dijo que era “una metedura de pata”. Así tal cual. Tampoco hizo ejercicios de aragonesismo, esa neutralidad tan académica, pero está claro que Juan de Lanuza merece un respeto.   

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