No soy español”. Esta simple negación manifiesta de una realidad, construida con sentimientos y con proyecciones y justificaciones políticas, parece muchas veces a los oídos del españolito de pro una especie de patología de dimensiones considerables. Todo ensayo anti-colonial ha de girar a base de debates colectivos, afirmaciones dignas e instrumentos para la superación de los miedos. En este país sabemos mucho de esto último, el miedo a quedar mal con ellos, los españoles, el miedo a caer en los límites del sistema ¿y qué?

 

Vía (escrito el 19.09.07)  /  No soy español: más guerra de banderas

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