Están siendo unos días raros, también especiales, toda esta polémica banderil desata pasiones a uno y otro lado de la trinchera. Incluso es un tema que nos permite reflexionar sobre la percepción socio-política que tiene la gente respecto al movimiento nacionalista aragonés. Ya que sin convocar nadie, con nombres y apellidos, la rentabilidad de la historia apunta claramente a Cha. Y no seré yo quien abuchée o aplauda esta sensación. Pero está claro que para el nacionalismo ejpañol a día hoy el aragonesismo rojoseparatista lo representa Chunta. Lo cual es triste, como un bucle meláncolico del que es difícil escapar. Cha se siente cómoda en esta situación, con unos parámetros que le dieron legitimidad hace no muchos años: se monta el conflicto externamente, lo apoyamos de forma neutral y como el españolismo es muy virulento, recogemos los frutos. PNV, el árbol y las nueces. Tierra Aragonesa va detrás, jugando al embrollo nominalista (la bandera de Belloch). Ejem, será la bandera de España. Ambas formaciones recogen firmas. Y la “IzIn” (izquierda independentista) necesitará aportar algo más de acción-reflexión en el asunto. Mientras tanto, la bandera ya no ondea. Supongo que eso es lo importante.  

Vía  /  La fiebre de las banderas (El Periódico de Aragón, 13.10.08)

Otros ejemplos de violencia simbólica:

Franceses de bien contra tunecinos y corsos (Marca, 16.10.08)

Catalanistas contra blaveros (Avui, 11.10.08)

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