El consenso para la formación del Estado libre aragonés se resquebraja. Se han vuelto a reproducir en las últimas horas un cruce de declaraciones entre la alianza de los partidos altoaragoneses y la unión de la Tierra Baja. Los primeros, indispensables para formar gobierno, creen que no se está respetando la propuesta defendida por Uesca. Las tensiones nacionalistas en el Alto Aragón han ido creciendo, en pocas semanas celebrarán un congreso donde la alianza fijará su futuro: separación y promulgación de un Alto Aragón independiente, o apoyar un Estado aragonés confederado a la Tierra Baja. Destacados líderes de la unión (con sede en Zaragoza) han aseverado que cualquier pacto ha de pasar por garantizar los derechos de los 15.000 zaragozanos que residen de forma permanente en algunas comarcas pirenaicas, además de querer controlar el nombramiento de los tres alcaldes que la unión tiene en territorio altoaragonés (Chaca, Bellanuga y Biescas). Hay llamamientos a la responsabilidad desde ambas partes ya que la crisis económica del país va aumentando. División y caos.

De la ficción a la realidad. Un cuento contado que podría ser verdad en un futuro, faltarían los de Teruel. Tiempo al tiempo.

Vía  /  Bélgica recae en el caos por las divergencias regionales.

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