La realidad supera bastantes veces la ficción. Se acerca el otoño y el debate sobre la realidad lingüística aragonesa. La tan deseada Ley de Lenguas. Mientras, los del “castellano o nada” expanden o exponen su opinión en la red, en medios, etc. A la fabla, la mandan al cuarto trastero de los injustos, objeto amable y potable, tirará p’adelante, mal que les pese a los ultraespañolistas de siempre (ver Fabla contra Aragonés). ¿Y el catalán? Ahí se abre la brecha, con argumentos banales y variopintos: los jóvenes tendrán problemas para expresarse en castellano, son pocos –que les den!-, en la Franja hablan raro, los “paisos”… Frases extraídas de El Periódico de Aragón (30.08.08), donde publicaban una encuesta entre los ciberlectores, en la que el 70% no consideraban el catalán como lengua propia de Aragón. Así son los del curarse viajando y el imponer fronteras. Al final, son ellos quienes las ponen, fronteras en dominios lingüísticos comunes, separar donde hay que normalizar, vehicular donde quieren segregar.

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