Daruma es un antiguo dios japonés sin piernas ni brazos, compendio de las virtudes de la paciencia, la persistencia y la perseverancia. Los miembros se le atrofiaron de estar sentado meditando. Si algo le perturba, siempre recupera el equilibrio. Una vez, después de pasar muchos días y noches meditando, Daruma se quedó dormido. Al despertar tuvo un disgusto tan grande que para no dormirse nunca más, se arrancó los párpados. En el lugar donde cayeron éstos, creció té por primera vez, dando así al mundo un brebaje con el cual vencer el sueño.

Vía / Michihiko Hachiya, Diario de Hiroshima de un médico japonés (1945: 189)

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