Este fin de semana estuve con amig@s en un bonito pueblo de la Plana oscense. Buñals (Buñales para los catalanófobos). De fiestas mayores, Santiago y Cierra ¡Ejem! Allí en la plaza, un ambiente grato. Una actuación para amenizar el cotarro, el Trío Malibú, de Lleida. Todo normal. Tan normal (la ignorancia y la malicia son atrevidas), que se nos ocurrió pedir al cantante una canción en su lengua materna (catalán). Inocencia en grado sumo. Al principio dudaba, luego aceptó la idea. Un personaje del público asistente, debió oir algo de la petición porque en el mismo descanso cogió a Manel por banda así se llamaba el cantante y como fuina en celo le amenazó con un “si cantas algo en catalán no vuelves a tocar en este pueblo. En un rato íbamos a poder presenciar un perfecto teatrillo de violencia simbólica y colonizaciones culturales. Los Malibú reanudaron su actuación, al rato, volví a pedir “una canción de su país”. El amable Manel, sufrió unas extrañas convulsiones, y me espetó, micro en mano, que “su país es España”, etc, etc, etc. Lo mejor estaba por llegar ya que pregunté al paisano catalanófobo, educadamente, el porqué de no cantar nada en catalán. Se volvió loco, ojos de ira y ademán de agredirme. Revuelo de gente. Separación de bienes. Me quedé enluzerniau. Aragón da miedo. Cada día más. A lo largo de la noche se comentó que si el tipo se pensaba que éramos catalanes, que si él es chuntero (jejeje), que si en inglés, que si en quechua. Al final lo de siempre, un pueblo a una hora de los Países Catalanes, al lado del África negra como quien dice. Xenofobia interna.        

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