El miércoles 23 se organizó en Lleida una manifestación bajo el lema “En esfensa de la unitat del Museu de Lleida. Et volem sencer”, convocada por la Plataforma Cívica por la Unidad del Museo (formada por 16 colectivos). 700 personas participaron (la prensa española de Aragón dice que son pocas, ver Heraldo, 24.07.08). Ni bien ni mal ni todo lo contrario, cada uno protesta por lo que quiere. Pero los derechos del pueblo aragonés sobre su cultura y patrimonio no deberían ser vulnerados en conflictos de este tipo. Hay un litigio y parece que todo indica a que han de volver. Huyo de esas posturas revanchistas y catalanófobas, el eterno ajuste de cuentas. Aunque tampoco entiendo a algunas personalidades del Tripartit jaleando contra “una decisión arbitraria e injusta”. Hablamos de Joan Puigcercós, presi de ERC. También había diputados de CiU e IpC. Unidad ante todo. Se apela a la vecindad histórica y fraternal. Esa maravillosa Franja de Ponent, de esas 113 piezas en litigio, alguna hay de Monzón, Sena o Santa Llestra. ¿Unidad catalano-aragonesa? Diálogo siempre, quizá haber planteado un museo común en Fraga, con exposiciones itinerantes y algún tipo de propuesta didáctico-explicativa sobre la unión sociocultural e histórica de estas tierras, sería lo mejor. Paz y valores interculturales. Me da que al final el tira y afloja es por aquello de… ¡jódete y baila zagal!   

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