El otro día reflexionaba sobre la generación perdida, pues a otro nivel y con otros planteamientos encuentro un post que hablaba de la crisis general del soberanismo catalán (de Manel Bargalló). Trata el nivel de concienciación de alguien, de joven a viejo. La juventud rebelde, rodeada de experiencias positivas. Y cuando uno es mayor todo se vuelve pesimismo, las experiencias negativas se acumulan. Es decir, toda una vida de lucha sin recibir compensaciones. O la teoría de apuntarse a caballo ganador. He conocido gente, que tras militar de forma activa en el movimiento nacionalista, se va o desaparece, y al cabo del tiempo mutan en grandes defensores del españolismo: botifler espanyol dice el señor Bargalló. Al revés es raro, el nacionalista español jamás hará su peculiar conversión hacia las esencias nacionales aragonesas. Podéis recordar el caso de Jiménez Losantos, pero generacionalmente no me cuenta. De hecho su excompañero José antonio Labordeta, mito “aragonesista” para muchos (Los Supremos incluidos) luce con ardor cuando le preguntan si Chunta apoyaría un Sí al derecho de autodeterminación en Aragón (entrevista en El Mundo, 28.02.01):

Hace poco dije que los aragoneses somos locos pero no tontos. Somos un partido federal que se encuentra muy cómodo en un país que se llama España. No nos gusta imitar maneras y formas de otros territorios. Somos como somos.

Ciertamente Labordeta no se convirtió al país triunfador. Siempre estuvo allí, con sus cosas. Las mismas que han provocado que mucha gente jope literalmente de su partido. Para los que se quedan, especialmente para Desde Banarus, que leyendo su Quedémonos con los oasis, mepermite recordar como esto no será flor de un día. Si hay oasis hay agua, lo que pasa que habrá de aflorar… para que pueda ser, pero sin españoladas ¿verdad Labordeta?

Anuncios