Difundo este Manifiesto que ha llegado a mi correo…

Desde hace muchos años hay crecientes razones para preocuparse en nuestro país por la situación institucional de la lengua aragonesa, la única lengua, junto con el catalán, históricas desde la creación de Aragón. Desde luego, no se trata de una desazón meramente cultural –nuestro idioma no goza de una pujanza envidiable y creciente en el mundo entero, no ha sido impuesta en campañas colonialistas como la inglesa, francesa, española o china- sino de una inquietud estrictamente política en pro de su decadencia: se refiere a su papel como lengua principal de comunicación democrática en decenas de pueblos y miles de habitantes, así como de los derechos educativos y cívicos de quienes la tienen como lengua materna o la eligen con todo derecho como vehículo preferente de expresión, comprensión y comunicación.

Y recomiendo un interesante Ejercicio de re-lectura de Labrándonos en la sombra.

Por consiguiente los abajo firmantes solicitamos del Parlamento español una normativa legal del rango adecuado (que en su caso no necesita de una modificación constitucional, ya que ya está contemplada, y la del estatuto de autonomía de Aragón) para fijar inequívocamente los siguientes puntos:
1. El léxico de la lengua aragonesa y catalana (en su zona) es COMÚN (PERO NO OFICIAL) en todo el territorio aragonés, siendo común la ridiculazación y vulgarización a pesar de gozar de una lata comprensión entre todos los ciudadanos aragoneses que desconocen su origen culto distinto a la lengua castellana.
2. Hasta la fecha ningún ciudadano que lo deseen TIENEN DERECHO A SER EDUCADOS en lengua aragonesa o catalana, sea cual fuere su lengua materna. Sólo la lengua oficial española figura en los planes de estudio de la comunidad aragonesa en un único grado de oferta, siempre como lengua vehicular exclusiva. Como norma general, no queda garantizado a todos los alumnos el conocimiento final de su lengua autóctona.
3. En los municipios bilingües, cualquier ciudadano español no dispone del derecho a ser ATENDIDO INSTITUCIONALMENTE EN SU LENGUA AUTÓCTONA. Lo cual implica que en los centros oficiales nunca habrá personal capacitado para ello, ni que ningún funcionario deba tener tal capacitación. En locales y negocios públicos no oficiales, la relación con la clientela en una o ambas lenguas será discrecional, pero siempre habrá de pasar por el inconveniente de expresarse en una lengua ridiculizada y alegal pero vehicular en su territorio.
4. LA ROTULACIÓN DE LOS EDIFICIOS OFICIALES Y DE LAS VÍAS PÚBLICAS, las comunicaciones administrativas, la información a la ciudadanía, etc… en Aragón (o en sus zonas calificadas de bilingües) es recomendable que sean bilingües pero en todo caso nunca podrán expresarse únicamente en lengua castellana como actualmente sucede en la práctica totalidad de Aragón.
5. LOS REPRESENTANTES POLÍTICOS, podrán utilizar habitualmente en sus funciones institucionales aragonesas la lengua aragonesa o catalana (es aberrante el beto a oir hablar en catalán al presidente de Aragón en los medios de comunicación) lo mismo dentro de España que en el extranjero, salvo en determinadas ocasiones características. En el parlamento aragonés podrán emplear indistintamente, cosa hasta la fecha inédita, cualquiera de las dos lenguas minoritarias en Aragón y en el caso del catalán será de uso común con los vecinos valencianos, catalanes o baleares (tal y como lo ha sido durante siglos); constituyendo una discriminación el uso forzado del castellano para su comunicación.

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