Como está el patio en el Partido Popular. Esa derecha tan unida desde 1996 parece ahora resquebrajarse, y si ya intuiamos ciertas fisuras (Gallardón mediante) ahora corren grave riesgo de balcanizarse (sincero homenaje a los amigos de la COPE). Se va María San Gil, el españolismo más duro, por divergencias con Mariano. Aguirre también va de pseudocandidata crítica. Aznar calla. Fraga se lamenta. No hay talante. Sólo golpes de fuerza. El PP comienza su travesía particular, duro desierto, alejados de ese modernizado PSOE, un toque travieso que los dejará, o a las puertas de un partido de centro-derecha liberal, europeo y neocon, o como último bastión de la ultraderecha, franquismo nostálgico de Federico y viejas guardias. Disfruten con el espectáculo.

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