Quedan 30 días para la Expo y crípticamente voy notando el peso, psicológico y físico, de esa aragonesidad extraña, apesadumbrada, sin ganas de crispar, de luchar y de soñar. Lean:

Aragón tiene poco peso, en comparación con Catalunya

Esta frase la habremos oido mil veces, repetida en mil bocas. Hoy me la tuve que tragar molesto, al intentar provocar a mi sobre el trasvase y que ha llovido mucho, etc. ¿Pero quienes mandan? Objetivamente la identidad aragonesa es radicalmente federal, solidaria hasta desgraciarse, con ganas de que Amaral sea la número 1 “nacional” y claro que la Expo sea reconocida en toda Ejpaña. Eso somos. Un barranco extraño, que no da el salto para considerar Aragón como su sentimiento nacional. Con esta actitud mental, jamás seremos la soñada Finlandia, ni siquiera Eslovenia, ni una Cuba libre ni socializada. Sólo peleles palafreneros regionalizados hasta la médula. Pero de buen rollo.

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