Semana de investiduras, nuevos ministros (y ministras) y constatación de la nueva realidad parlamentaria: el país dejó de existir (para bien o para mal). Labordeta era el último de Filipinas y CHA perdió su escaño por ser “excesivamente nacionalista”. José Antonio y el lejano País de Babia, lugar mítico, para desunir lo que ya (casi) no nos une, la percepción de identidad nacional. Hoy, almorzando en un bar de este país real (en Uesca) he conocido a un turolense que afirmaba, sin ningún género de dudas, que los de allá son otro país, y que sus paisanos sólo venían a (H)uesca para hacer la mili. Dicho y hecho. La gente lo quiere así. Lixiviación, disueltos en españolismo puro y duro.

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