Ayer esbozábamos el apagón del aragonesismo de media asta (40.000 + 40.000 siempre es igual a cero). La representación territorial en Madrid. El nacionalismo español es el gran vencedor de estas elecciones. Las cosas son así. Datos, que todo el mundo tiene, pero hay que insistir: 323 diputados (incluyo UPyD) de 350 posibles; un 54% de los votos, 22 millones de apuestas por la PPSOE (más Rosa Díez). Los llamados por los medios “partidos minoritarios” (algunos gobernando “provincias” rebeldes) se quedan en 28 escañitos, una tendencia que va a la baja desde 1996 (eran 53 por entonces). Lo de IU es para analizar aparte, y la cosa no tiene nada que ver con la ley electoral, sino con el encaje (su discurso) en este Estado maravillosamente  plurinacional. La doble lealtad y el españolismo campan a sus anchas, como nunca. Esa es la gran y amenazante lectura posible. Aragón, bastión de la hispanidat, como bien se expone en Aragón hoy es más España. En Catalunya la masa electoral crítica de ERC ya afila las uñas públicamente. En cambio, la masa chuntera, en estado depresivo, sin entender cómo pasan estas cosas, de dónde viene tanta indiferencia (lean Por escribir algo…). ¡Viva la Expo socialista!

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