Para los que seguimos al Real Zaragoza, en apoyo por estos tiempos difíciles. Os dejo por aquí este artículo de Javier Lafuente que escribió en el diario Equipo allá por septiembre de 2007 (¿Aquí dónde se vende zaragocismo?). Muy interesante para leer entre líneas y oxigenar nuestras mentes colonizadas. Todos los días están allí, un poco descoloridas con el paso de los años: dos sillas de oficina con los escudos del Real Madrid y del Barcelona. El escaparate de la tienda de muebles ofrece como reclamo símbolos ajenos al zaragocismo y, si lo hace, es porque le va bien. Unos metros más allá, otro comercio expone ceniceros, vasos, platos, figuras y todo tipo de productos para merengues y culés. Estamos en Zaragoza, Aragón, pero nadie lo diría.  Para encontrar un triste mechero con el león rampante hay que armarse -de paciencia- y moverse mucho por la ciudad. Al final encuentras cosillas, pero nada con el nuevo escudo, sino artículos que parecen sobrantes de la fiebre zaraguaya de los 70. La tienda del Real Zaragoza quizás vaya viento en popa, pero no le suministra nada al resto de la ciudad. En Delicias, Torrero o Las Fuentes sólo falta por exponer medallones de Laporta y de Calderón.  Cuando contemplo esas dos sillas de oficina comprendo por qué existen aficionados que venden sus abonos a madridistas, por qué en el palco de La Romareda se celebran los goles de Van Nistelrooy y los de Ronaldinho y por qué un presidente de Diputación Provincial ni disimula su madridismo ni le avergüenza expresarlo en actos públicos. Intuyo que cuando esa tienda retire por fin las sillas nos creeremos de verdad que somos grandes.

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