Menuda armó el Estado turco cuando un comité del poder legislativo estadounidense aprobó una resolución que reconocía como genocidio las matanzas de armenios en suelo turco en 1915-1916. Esta noticia es de octubre del año pasado, archivando papeles me apareció y parece un tema desgraciadamente de moda. Está contrastado que murieron hasta 1,5 millones de personas, acosadas por los soldados otomanos. Los principales gobiernos europeos, y también EE.UU. estaban informados sobre esta masacre. Turquia, jacobina y uninacional donde las haya, afirmaba que EE.UU. no debería “reescribir la historia distorsionando una materia que concierne específicamente a la historia común de turcos y armenios”. La memoria histórica, los aduladores de tronos imposibles, la geopolítica, los negadores sistemáticos de derechos colectivos.

La cruda hipocresía reina, impera en las relaciones y provocaciones diplomáticas entre Estados-nación: Moratinos no reconoce a Kosovo, Gibraltar, Ceuta y Melilla, los kurdos turcos de las montañas, te dirán en Estambul─. Irán y el mundo árabe niegan el holocausto, etc. Otro mundo es posible. Las paradiplomacias y élites militarizadas nos abocan a lo de siempre: odio, manipulación e imposición.

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