En la VIII asambleya de CHA pudimos observar una curiosa evolución (o involución), según se mire. Una de las primeras votaciones a estatutos hacía referencia al deseo de que El Proyecto funcionara como un bloque de sensibilidades no excluyentes, que recogiera desde el independentismo al federalismo aragonés. A pesar de lo aberrante que suponía para algunos, Los Supremos incluidos, la votación se ganó con 141 votos a favor, 140 en contra y 47 abstenciones. No se lograron cambiar los estatutos, hacen falta dos tercios del escrutinio total para lograrlo, pero el soberanismo chuntero crecía y no de forma causal. Hace unos meses leía en la prensa (El Periódico de Aragón, 26.08.07), que el 38,8% de los belgas (sic) flamencos eran partidarios de la independencia; entre los valones, un 82% rechazaba esa idea. Grave crisis la del Estado belga, con una imposibilidad evidente de formar gobierno. ¿A qué me suena esto? Jejeje, a la nueva Dirección Nacional y sus ofertas para cerrar la cúpula ejecutiva para los próximos 3 años. Chunta es en estos momentos un micro Estado ¿federal? Belga.

Los valones piden integración, lealtad, unidad bajo el paraguas estatal. Los flamencos hablan de reorganización, derechos colectivos, soberanía, ruptura.  Una cosa está clara, los que más se llenan la boca con integración y lealtad, van a provocar justo lo contrario: separación, dimisiones y nuevas realidades. Para Bizén Fuster el independentismo “era” aberrante. José Antonio Labordeta afirmaba que los independentistas en Aragón cabían en un cuarto cualquiera de una casa cualquiera. Escenario roto: tenemos un problema grave. El secesionismo ideológico de Los Supremos está gangrenando a la federalista CHA.

Anuncios