En un cada vez más lejano 1998 comencé a participar activamente en el nacionalismo aragonés de izquierdas a través de una de sus organizaciones (Chobenalla Aragonesista). Desde el primer día que estuve en una reunión he oido hablar del MLNA, como forma de ser, como objetivo futuro, como clandestinidad frentista dentro de la dura realidad colonial que vivimos, o como realidad “in corpore” (que se visualizaría en planteamientos como los que actualmente defiende el Bloque Independentista de Cuchas, más conocido como BIC). A lo largo de este tiempo he podido reflexionar mucho sobre esa gran carencia del aragonesismo de izquierdas: la necesidad de “Fer País”, la famosa base social, el poder contar solidariamente con un número (indeterminado) de organizaciones de carácter social o sectorial, de las que nosotros sabemos, de forma explícita o no, que llegado el día, no serían nuestro enemigo. Hablamos de colectivos que reconozcan y/o asuman el hecho nacional aragonés.

Observando el fracaso de CHA en este sentido, con su falta de carácter como partido-nación de masas, y con esas reduccionistas ideas alrededor de la aragonesización de la sociedad. Todo ha quedado en un bluff revisionista pequeño-burgués que encima dinamita y traiciona al aragonesismo de izquierdas rompiendo su unidad con la ya histórica Desvinculación del 15-N.

¿Cómo femos país en esta circunstancia?

 

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