Las dominaciones siempre son invisibles. En el año 2006 la tasa de paro femenino duplicaba a la masculina (12% a 6%) en el Estado español. La opción terrible de la mujer suele debatirse entre triunfar profesionalmente o ser madre. ¿Se plantean lo mismo la mayoría de los hombres? Pues no. La mujer sigue dominada inconscientemente en nuestras sociedades y no es cuestión de listas paritarias. La masculinidad y el sistema patriarcal es el hegemónico. Ellas lo interiorizan, lo aceptan y lo asumen. Históricamente, iglesia, escuela, el Estado o la familia han ido amplificando y modelando estos roles. Los hombres son mayoría en los espacios de poder, el llamado techo de cristal. La sociedad se mira a través de los ojos masculinos: el sexo, las guerras, las jerarquías, las tradiciones. Estructuras que estructuran. 

¿Cómo nos liberaremos definitivamente?

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