espanyolistawc.jpg  “No soy español”. Esta simple negación manifiesta de una realidad, construida con sentimientos y con proyecciones y justificaciones políticas, parece muchas veces a los oídos del españolito de pro una especie de patología de dimensiones considerables. Todo ensayo anti-colonial ha de girar a base de debates colectivos, afirmaciones dignas e instrumentos para la superación de los miedos. En este país sabemos mucho de esto último, el miedo a quedar mal con ellos, los españoles, el miedo a caer en los límites del sistema ¿y qué?

Llevamos mes y poco con la polémica de la bandera colonial que ondeaba feliz en lo alto de la catedral de Uesca el pasado 9 de agosto. Cartas y replicas. Ver Guerra de banderas: Luis Gállego La última cayó el pasado sábado en el Diario del Altoaragón, y ya pasando de las banderas, el señor Solano hizo una magnífica apología del autoritarismo constitucional: “Sólo manifesté, y vuelvo a hacerlo, que vosotros en la CHA sois los menos indicados para criticar que el Obispo en su casa haga ondear la bandera española sin ser acompañada por la aragonesa” (es verdad no recordaba que la Iglesia Católica está por encima del bien y del mal, sus colegios son sufragados con dinero público, haciendo apología de la discriminación sexual y otras lindezas. La iniciativa de la bandera colona es del PSOE). “Vosotros usáis sentimientos como argumentos, yo prefiero usar razonamientos. Pero me sigue sorprendiendo que españoles (aunque no se sientan así), se ofendan porque en España ondee la bandera española en un edificio” (Je, encima teorizando. Forzando a algunos a creerse lo que sólo son administrativamente. El día que deje de usarse el término región para referirse a Aragón igual empezamos a hablar de respeto a otros países). “Por cierto, hablando de batasunos, creía que habíais expulsado a vuestras juventudes por independentistas, ¿ya los habéis readmitido?” (fiel a los estereotipos imperialistas, confundamos violencia con independencia, etc, etc).

Menos mal que perdieron el Campeonato de Europa de baloncesto, porque la soberbia y la ira les crecería hasta unos extremos inaguantables. Exigen lo que no son.

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