“Coca-Cola, bebida oficial de la Expo” (Metro, 04.09.07). Otro despropósito más. Claro, que son 2,5 millones de euros para la muestra. Así cualquiera. El montañés Roque Gistau, presidente de Expoagua, defendía que “parte del proceso de producción de Coca-Cola tiene mucho que ver con el agua”. No te fastidia. Los manantiales de Cañizar del Olivar y Vilas del Turbón son de su propiedad. Nada más. El agua aragonesa mana sola. Luego querrán descapitalizar y deslocalizar. Pero la orgía de la Expo tiene estas cosas. Por no hablar de esa gran empresa social que es Coca-Cola, capaz de asesinar sindicalistas en Colombia o legitimar las desigualdades Norte-Sur. Menos mal que los expócratas querían una carta ética para evitar que las empresas de armas o de tanques lavaran sus manos en las aguas del dragado y dañado Ebro. Poco más dire que no se sepa.

Os remito esta delicia escrita en El Rincón Olvidado (ver “La vuelta en Zaraexpo”) (blog que ya chapó, una penica), por el tema de la Vuelta Ciclista al Estado español y la que liaron por promocionar las obras de la Expo. Genial ironía. Un apunte final y tangencial, pero beber Coca-Cola no alivia la sed. Al rato, más ganas de ingerir agua. ¿Semos sostenibles u qué?

 

Anuncios