“¿Qué país de Europa y del mundo ha hecho lo que está haciendo este Ejecutivo?”. Sin dar tiempo a la respuesta, remató: “No se trata de Francia, ni de Alemania. Es España”.

Vía  /  http://elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=347616

La autocomplacencia hecha palabra a través de Zapatero. El actual modelo ideológico sociata se compone de cuatro pilares:
1) la patrimonialización de lo social: para ellos repetir el apellido “social” es la gallina de los huevos de oro. Huyen de lo económico, como si no aprobaran presupuestos generales ni partidas millonarias. De aquí a final de legislatura ya han anunciado que se van a centrar en las políticas sociales. No sea que la caguen. Es su palabra mágica.
2) la apuesta por un modelo de Estado posnacional y regionalizante: con reformas de estatutos que no respetan derechos colectivos, vetos a la autodeterminación y exabruptos de sus mamporreros más españolistas. Absurdos cosmopaletos.
3) la demonización hipócrita hacia la derecha: contraponiendo este concepto al de las fuerzas del progreso, el progresismo. Más vale malo conocido que bueno por conocer es su máxima premisa.
4) el ensalzamiento de la gestión por sí misma: como si fuera un ente autónomo y autosuficiente, un pequeño Dios intocable. Pan con pan.

Así tenemos a las huestes de Zapatero. El talante y la sonrisa fácil. Como dirían los catalanes, “Fets, no paraules”, los encantadores de palabras se han adueñado de la izquierda acomodada. La política estatal se ha futbolizado. Y el resto ya puede chuflar. Pero el PSOE no nos puede engañar, con su visión ramplona de Europa, su nula capacidad para cumplir promesas o esa política económica tan neoliberal. La rosa se marchita, algo normal para una flor (cumple su ciclo biológico) y también para la cosa política, que siempre es generacional.

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