Me he quedado de piedra al leer las últimas palabras de Lluís Maria Xirinacs, un verdadero patriota, un luchador incansable contra la opresión. Todo un defensor de los derechos humanos y de los métodos de protesta no violenta, independiente e independentista, impulsor de la Assemblea de Catalunya y de candidaturas electorales de liberación nacional no vinculadas a partidos parlamentarios. Sus últimas palabras lo describen al cien por cien:

 

Este es el texto que dejó el pasado 6 de agosto en la Fundación Randa (citado en La Vanguardia, vía foro de Chobenalla).

En el texto dejado en la fundación, con fecha de 6 de agosto de 2007, y que titula “Acto de Soberanía” Xirinacs dice que “He vivido esclavo setenta y cinco años en unos Países Catalanes ocupados por España, por Francia (y por Italia) desde hace siglos”. “he vivido luchando contra esta esclavitud todos los años de mi vida adulta. Una nación esclava, como un individuo esclavo, es una vergüenza de la humanidad y del universo”. Añade que “una nación nunca será libre si sus hijos no quieren arriesgar su vida en su libertad y defensa. Amigos, aceptadme este final absoluto victorioso de mi contienda, para contraponer la cobardía de nuestros líderes, masificadores del pueblo”.

Se despide diciendo “hoy mi nación acontece soberana absoluta en mí. Ellos han perdido un esclavo. Ella es algo más libre, porque yo soy en vosotros, amigos!”

Su suicidio es una lección de dignidad. Habra que plantar alguna semilla.

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