Oposición a la lengua unificada

 Mi oposición a la lengua unificada se reduce a dos motivos principalmente: primero, que no ha sido fruto de la evolución inconsciente de la población de nuestro territorio, de la cual se hubieran debido sacar una norma culta en todo caso; la unificación en los despachos no tiene proyección en la población, excepto que se use como arma política como esta ocurriendo con el aragonés. Y segundo, que se utilice como argumento en pro de la defensa de nuestra cultura, la cultura es la que hay, las lenguas son las que son; si enseñáis la modalidad unificada, ¿que cultura estaréis enseñando? La de los hablantes de esas lenguas seguro que no. Reitero, haced un esfuerzo, si lo consideráis de verdad un deber moral y legal, venid, os acogeremos, nadie se negara a enseñaros lo que sabe; pero sobre todo no intentéis suplantar lo que la gente lleva en el corazón por algo a priori mas sencillo de preservar.

Mª Jesús Soriano (Jaca)

Leo esta opinión en el foro de la “Ziber-Rufierta Aragonesa”, firmada con nombre y todo. Eso está bien. La sorpresa es que niega cualquier posibilidad de unificar los dialectos y hablas en una lengua que se llama Aragonés. Como siempre hay mucho desconocimiento, supongo que 20 años después hay gente que, o por identidad, o por reacción…, siguen siendo enemigos de esta posibilidad. Y ya no vamos a perder el tiempo, con los argumentos hispanobaturros de la FACAO, pero sí que conviene repasar lo contado más arriba: 1) que no hay una evolución consciente en la unificación del aragonés; y 2) que se utiliza para la defensa de la cultura. Obviedades aparte, no me imagino que en la primera gramática de la lengua castellana (1492), hubiese participado algún campesino extremeño, justo cuando el 98% de la población era analfabeta. Eso era unificar desde un despacho, por un experto de la época, en este caso Antonio de Nebrija. Con el aragonés pasa igual. Aquí nadie se inventa nada, hay unos procesos validados científicamente y son los que han seguido las lenguas de Estado y también las minoritarias. El argumento de la defensa cultural se cae por su propio peso, la cultura no es algo estático, no es lo que hay, sino lo que queremos que sea, cómo la construimos. Todo se reinventa, así es la naturaleza humana. Y el definir una parte de la extensa cultura aragonesa en función de la lengua y su cosmovisión no me parece nada alejado de conceptos y valores únicos, que viene a hablar del derecho a la diferencia, el respeto, etc, etc. Huyamos de los tópicos, la perversión esencialista dialectal viene a justificar una especie de dulce eutanasia que al final nos empobrecerá a todos, así es la humanidad.

Anuncios