navarra1.jpeg  El no-nacionalismo español ha teatralizado en las últimas semanas toda una farsa para impedir que la coalición Nafarroa Bai entre en el gobierno de la Comunidad Foral de Navarra. Les ha debido costar muchos esfuerzos aceptar que tanto PNV, EA, Aralar y Batzarre son partidos democráticos, incluso los liderados por Patxi Zabaleta son una escisión (pacifista) de la vampirizante Batasuna. A pesar de todo, las tesis asimilacionistas españolas prefieren (les va la unidad y el futuro de su Estado en ello) que gobierne UPN en solitario y minoría. La normalidad navarra. Ante esa indomable Euskadi, Navarra juega (institucional y sistémicamente) el papel de contrapoder territorial en un libre debate sobre la construcción política y social de Euskal Herria. Ese contrapoder centrípeto es lo que el nacionalismo español quiere fortalecer. De igual forma que en el País Valenciano no interesa un bloque nacionalista valenciano fuerte sociopolíticamente, que altere el mapa de siempre.

Así estamos siempre igual, por mucho que Na-Bai haya obtenido 77.625 votos (24% del total emitido) y sea la segunda fuerza más votada. El objetivo españolista es aislarla. Es más peligroso un planteamiento independentista / soberanista de carácter racional y pacifista, que ir planteando una eterna lucha armada entre el MLNV y el Estado español. El PSN se hace el harakiri político con esta actitud. Y ojo al dato: la nueva propuesta del PP para una reforma de la ley electoral, por la que no podría gobernar ningún partido que no obtuviera un 30% de los votos emitidos. Democracia a la navarra. Pucherazo amparado por la ley. Vuelve el Estado opresor, si es que se fue alguna vez de vacaciones.

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