El último Estado  que consigió la independencia en Europa es Montenegro. Nación que representaba la salida al mar para Serbia, el Estado nación que tutelaba su libertad hasta el 4 de junio del 2006. Desde 1946 había permanecido en el Estado yugoslavo. Placer nos da a los soberanistas y a toda la gente que cree en la libertad que se produzcan este tipo de hechos. Un 55% de la población convocada votó a favor de la independencia. Había zonas grises, oscuras, para coartar esa libre autodeterminación: con los filtros de una participación mínima del 50% del electorado, y un 55% de votos afirmativos. Por supuesto, la pelota entró por la escuadra y no tuvieron más que aplaudir la decisión democrática del pueblo. 88 años después Montenegro recupera su libertad, con 615.000 habitantes y una sociedad multinacional, multirreligiosa y multicultural. “La República de Montenegro es un Estado independiente con plena legitimidad conforme al derecho internacional dentro de sus actuales fronteras”, declaró el presidente del Parlamento montenegrino, Ranko Krivokapic ante la cámara legislativa, en esa sesión histórica.

Todo puede ser, aprendamos de la historia y de los procesos sociales. La voladura controlada es posible. Y la emancipación pacífica también. Un brindis por Montenegro. Un año de libertad. Nosotros, 300 años esperando ese destino pero siendo conscientes de que no se puede poner grilletes a la libertad. Lo que para algunos es aberrante, llegará un momento que se volverá inevitable.

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