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Casi todo queda lejos de la aragonesidad plena. Y no hablamos de jotas. Hace un tiempo leía que la Red Aragonesa de Espacios Escénicos (que aglutina administraciones de los cuatro niveles -nacional, provincial (sic), comarcal y municipal- para mejorar la oferta cultural) programó un 39% con artistas aragoneses, un 53% con estatales y un 8% vinieron de fuera del Estado (“La RAEE reúne a treinta técnicos culturales en San Juan de la Peña”, Diario del Altoaragón, 15.05.09).

Y de la acción de algunos al silencio de otros. El banderón colonial ya no está en la plaza de Aragón. Tierra Aragonesa informa que fue retirado gracias al procedimiento que abrieron con el Justicia de Aragón. Y también gracias a la presión y movilización social de la coordinadora “Española, au d’astí”. Esto vuelve a demostrar la vigencia de la doble vía a la hora de atacar y sacar frutos del españolísimo sistema. En todo caso, grata noticia que reconforta un tanto a espacios anticoloniales como éste. Las multas que iniciaron el incendio socio-mediático siguen su curso. Habrá que estar vigilante.

Muy bueno el post de hace unos días en Desde Banarus, comentando la ley del embudo y el cruce de declaraciones entre el presi del Barça y el de la región cántabra (Revilla). Y como los medios generan su opinión y marcan los límites de lo bueno y lo malo. El “radical” Joan Laporta es independentista, con cuernos y malo maloso. El que conozca a Laporta sabe lo que piensa desde hace años. En cambio enfundar la camiseta del Sevilla F.C. con los colores de Ejpaña, eso es lo natural, porque, claro, “todos somos ejem”. Pues no es así. E insistimos en “no me siento español ¿y qué?”. Pero la banalidad de los nacionalismo centrales ejerce de probeta, de ciencia exacta, en la que todo lo no-estatal, es digno de diván, cárcel, ilegalización o radicalismo de serie B. Así son. Pero para eso estamos. En los blogs, en la calle o en la tertulia del sábado. Por eso, agradezco a Laporta su sinceridad, ya que quien avisa no es traidor.

Post Data: genial foto del “apolítico” presidente del Real Madrid junto a José María Aznar el sábado pasado. Las matan callando.

Empatizo con el blogger Al este del Moncayo por su post-anécdota “Identidades nacionales divergentes”, y también por extractos como este…

Yo me puedo sentir lo que me dé la gana, nadie me puede imponer mi identidad por Ley. Obligarme a sentirme español es igual que la obligación Franquista de una identidad sexual hetero o la obligación de una identidad religiosa cristiana. Estamos hablando de identidades. Y cada uno desarrolla su propia identidad en muchos ámbitos. Y, precisamente, en la diversidad de las identidades de todas y todos es donde radica la riqueza cultural, la pluralidad y la madurez de una sociedad. Ese fue el argumento central que mantuve en toda la conversación.

Todo independentista, soberanista, no-español de la vida, o periférico de pro, tiene que sufrir de forma más o menos frecuente la opinión inquisitorial de los españoles, sanos y ufanos, amigos nuestros, padres, madres, hermanas, novias y novios, compañeros de copas o de trabajo. “Es lo que pone en tu DNI”. Te jodes y punto. Le tocó a nuestro compañero de fatigas pero la banalidad de ellos nos tiene que hacer más fuertes. Hay que responder con inocente naturalidad: no me siento español ¿y qué?

Casi se me pasa pero no lo podía resistir. Viendo el percal. 29 de junio de 2009. Ummm! 1707. El inicio del fin de una nación, y de un Estado como tal. Entalto Aragón. Entabán, que dicen por ahí. Casi na. 302 años de imposición, borbónica y lo que sea. Me da igual. Tres siglos ejerciendo de España. Tal cual. Una pena. Poco eco dentro del movimiento, así nos va, como puta por rastrojo (leo que Tierra Aragonesa celebró la cita en Uesca). Y Cha que cumple 23 años, pero poco dice de la efeméride, tierra quemada, desorientación, sol, calor. Y llega julio. Hoy hace un año de la explosión españolista en la Eurocopa, los medios coloniales amplifican esta Nueva Planta, más simpática. Es lo que tiene el deporte. Y así es nuestro país. Contando los siglos, como si nada pasase.

A los españoles les salió el tiro por la culata con la última final de la Copa del Rey (ver Todofinalesunprincipio, “Manipulación”, 14.05.09). Querían algo “a la inglesa”, la FA Cup, un evento social que nacionaliza en el país inventor del fútbol. Algo así como una tradición en plan Nochevieja, reunión familiar, paellica del domingo (allá pastel de carne), mucha cerveza y momento ultrabritish, viendo a la reina Isabel II por la tele. Sentirse miembros de una comunidad compartida de valores. Eso quieren ellos. Pero no fue así, se estuvo más cerca del jacobino hexágono y sus pitidos a “La Marsellesa” en un partido entre Francia y Túnez. ¿Dónde están los límites? Los ponen ellos, en lo natural y en lo arrogante, pero está claro que cuando se pita, es que algo pasa. La punta del iceberg.

Como bien comenta Juan en el post Lo que esconde el derby, había banderas de España a tutiplén. Tan españolitos unos como otros. A eso nos ganan pocos. Un partido que sociológicamente trasluce muy bien lo que somos los aragoneses: una nación destrozada sobre las ruinas de la miseria, la envidia y un extraño localismo pseudoetnicista.  Insultos, provocaciones, es fútbol, dirá alguno, pero la conclusión de todo esto es que muchos aficionados del Reyal Zaragoza odian al Uesca a partir de ahora. Con lo que muchos oscenses han conseguido lo que querían, la teoría de la acción-reacción. Está claro, con estas patochadas, Aragón no gana. Por cierto, gigantesca bandera nacional al saltar los jugadores al campo, tan grande que ni la ví. 

 

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La memoria colectiva de las naciones es olvidadiza. Al poder dominante le interesa. Pensando sobre la Cincomarzada y el mundo carlista me vienen estos datos: el Partido Carlista de Aragón (a la sazón PcaA), se declaró en los años setenta del siglo pasado, federativo, socialista y autogestionario, y de hecho fue de los primeros en el país que reconoció el hecho nacional de las tres provincias que fueron un Reino y que estaban siendo bien dominadas y asimiladas por la dictadura franquista (ver Carlos Serrano y Rubén Ramos, El aragonesismo en la Transición, volumen I, 2002, Zaragoza, p. 44). No es una quimera, es un hecho histórico, contrastable documentalmente. Leyendo la otra versión de los hechos del 5 de marzo en Zaragoza uno llega a comprobar como los liberales defendieron la ciudad con sus casi 3.000 infantes, nada de defensa popular. El carlismo como línea interpretativa oscurecida, defensor de los fueros, las propiedades comunales y un orden social que se estaba desvaneciendo. No soy carlista, pero ese punto emancipador me gusta bastante. Celebrando fechas y gestas, que vienen a entronizar la construcción del Estado español liberal, obviando otras que unen más al perdido pueblo aragonés: 20 de diciembre, 29 de junio…

No creemos que el catalán y el llamado aragonés constituyan un sistema lingüístico unitario en cada caso. (…) El aragonés es un invento artificial y no ha sido una lengua materna de ningún aragonés.

Vía  /  “La DPZ frena una moción del PP para que sólo sea oficial el castellano”, El Periódico de Aragón, 07.07.01

 

Estas brillantes palabras son de Luis María Beamonte, cuando era portavoz del PP en la Diputación Provincial de Zaragoza. Han pasado casi ocho años de aquello, con el contexto de un anteproyecto de Ley de Lenguas de Aragón. Como tal vez nos acerquemos a otro debate similar, habrá que ir refrescando la memoria de las estrategias anticoloniales, ya que los Hipólitos, Fachaos y demás parafernalia vomitan opiniones similares, que pueden terminar con la peligrosidad de los nacionalismos para crear problemas donde no los hay (jejeje). La unidad inalterable de su castellanocentrismo termina con las perlas de la globalización, el valor imperial del inglés y el sobrecoste para la administración. No les dolerán prendas para otras cosas.

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 No tienen vergüenza y no la pueden tener. Bien se vale que ya sabemos que toda acción tiene una reacción. O lo mismo pero con otras palabras, ante la libertad de expresión tenemos la represión. Ahora parece que la protesta ciudadana contra el banderón español del 5 de octubre generó “desórdenes graves” por alterar “el desarrollo de un acto militar”. Una serie de compañer@s han sido denunciados por la Embajada española. Lo de siempre. Coartar para controlar. Le ha pasado a mucha gente y a muchos colectivos en Zara City, sobre todo contra todo lo que oliese a anti-Expo. ahora el independentismo molesta, como siempre. Demasiada cuota de pantalla, que si Federico, que si Antena 3, el artículo del día de San Balero en Heraldo. El españolismo cuaja y amasa. Y cohibir y prohibir es la mejor manera de mear en tu territorio. Eso será para ellos. A nosotros nos hará más fuertes.     

iu que se sigue contra él n’aplicación d’una llei contra grupos armaos. La xueza estremeña protagonizó un nuevu casu de torga de derechos llingüísticos a un ciudadanu asturianu al refugar la interprete asturianu-castellán que se-y concediere al acusáu Fernando G.R. ”Si nun pueo falar n’asturianu nun declaro”, afitó “Fer” énte’l posicionamientu d’Angela Murillo qu’alegó qu’ella, nacida n’Estremadura, falaba un dialectu del asturianu de Cáceres conocíu como castúo. La xueza declaró qu’ella “tamién podría facelo en castúo” pero entoncienes nun la “entenderíen”. El ciudadanu asturianu tenía concedíu’l derechu a un intérprete pero la xuez Ángela Murillo negóse a que declarare n’asturianu, con intérprete, porque «nun ye nenguna llingua oficial», pesie a les protestes de les dos lletraes de la defensa presentara una protesta ente’l tribunal, al que acusó de vulnerar l’artículu 24 de la Constitución por nun permitir al so cliente “espresase na so propia llingua”..

Angela Murillo, maxistrada de la audiencia Nacional hespañola, prohibió al asturianu Fernando González espresase en llingua asturiana nel xuic

«¿Ratifica la declaración judicial?». «Sí, ratifícola». Foi la única entruga que retrucó Fernando G.R na Audiencia Nacional hespañola y foi cortáu por facelo n’asturianu y pola so insistencia n’espresase énte’l tribunal na llingua d’Asturies. «En lengua castellana no voy a declarar», manifestó. ”Nun tien derechu a falar na llingua que-y dé la gana a usté”, llegó a dicir Murillo, presidenta de la Seición Cuarta de la Sala de lo Penal de l’AN ya impunxó-y l’idioma castellanu porque ye “l’idioma oficial” y que lu conocía “perfechamente”.  

Pel momentu, entá nun hebo dengún pocisionamientu d’instituciones o muerganismos venceyaos a la defensa de los derechos llingüísticos y de la Llingua Asturiana.