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Navegando por la red me encuentro esta curiosa foto que define unas cuantas paradojas electorales e ideológicas:

Aralar

Patxi Zabaleta en un mitin y de fondo los logos de los cinco principales partidos de la coalición “Europa de los Pueblos-Verdes”. El lema de Aralar es “Independentistak eta ezkertiarrak”, algo así como independentistas y de izquierdas, una frase que choca mucho viendo el logo de sus aliados aragoneses, Chunta Aragonesista. Lo digo por aberrante, ya que muchos de sus líderes históricos (Bernal, Fuster, también Labordeta) han echado pestes de cualquier tic emancipatorio, rayando el constitucionalismo hipócrita cuando la cosa se ponía fea. Cada uno está en su sitio, algo que en Aragón se agradece, pero confusionismos los justos. Y eso que Patxi sabe mucho del tema también. 

 

La política oficial es muy dada a cuestiones de liderazgo político, por eso el Heraldo de Aragón en la encuesta que publicó el Día Nacional, planteaba datos sobre estos liderazgos. ¿Quién sería el mejor candidato para el Gobierno de Aragón? Los que son, están en su sitio, Marcelino también (no veo tan claro que no vuelva a presentarse), pero Rudi, Biel o Barrena son las primeras opciones de sus partidos. En CHA no, a la candidata Nieves Ibeas la relegan al tercer puesto. El recuerdo de Chesús Bernal sigue ahí, pero el tótem Labordeta (retirado) llama a las musas de su electorado. Creo que la gente sigue muy perdida con el tema Chunta, para una gran parte del país son los radicales de siempre y para una masa crítica han dejado de serlo. En el espacio que queda entre unos y otros, gente confundida, fiel a unas siglas, pero que está distante de lo que le ofrecen sus líderes políticos. Desconocimiento, confusión, perdida de valores. Incluso en algo tan simple, como esta encuesta se vislumbra la travesía en el desierto de la otrora reluciente Chunta Aragonesista. Y no me cansaré de repetirlo. 

nieves-ibeas

“Yo creo que en este momento tiene poco sentido un partido nacionalista en Aragón. En las últimas elecciones la CHA sacó 40.000 votos, a lo mejor son 40.000 nacionalistas que hay en todo el territorio. Pocos mimbres para hacer un cesto”.

Vía  /  Las voces más libres del aragonesismo

 

En un desfase total con muchos precedentes en los últimos años, el ARAGONESISMO muere de viejo o de torpe o de téoricamente poca cosa que llevarse a la boca. En el último fin de semana tanto José Antonio Labordeta como Hipólito Gómez de las Roces han destapado el tarro de las esencias. Del segundo comentaremos poco, sus profundos conocimientos sobre Filología y lenguas románicas me dejan perplejo. Deseo explayarme con El Abuelo, personaje ácrata donde los haya, librepensador que por circunstancias de la vida terminó en Cha. Chunta perdió la mitad de sus apoyos electorales por muchos factores, el jugar a querer representar la periferia del centro, cuando somos la periferia de la perifera, y bueno, el tema del funcionamiento democrático de los partidos políticos (poco colaborativos, jerárquicos, alejados del pueblo). Si tan buena labor realizó Labordeta, ¿porqué no le votó la gente? ¿el pueblo es tonto? ¿o la partida entre nacionalistas del PP y PSOE funcionó mejor?

       

  El ARAGONESISMO ha muerto. Con semejantes liderazgos, así nos va. Hemos sido cómplices de estereotipos, usos, abusos y redenciones que nos llevan a un punto de partida mortal. La negación de nuestro carácter nacional. Sin teoría no hay acción, seguiremos durante muchos años en laberintos, espejos, idolatrando a falsos dioses y como no decirlo, desapareciendo como pueblo. Esperemos que no.

El otro día reflexionaba sobre la generación perdida, pues a otro nivel y con otros planteamientos encuentro un post que hablaba de la crisis general del soberanismo catalán (de Manel Bargalló). Trata el nivel de concienciación de alguien, de joven a viejo. La juventud rebelde, rodeada de experiencias positivas. Y cuando uno es mayor todo se vuelve pesimismo, las experiencias negativas se acumulan. Es decir, toda una vida de lucha sin recibir compensaciones. O la teoría de apuntarse a caballo ganador. He conocido gente, que tras militar de forma activa en el movimiento nacionalista, se va o desaparece, y al cabo del tiempo mutan en grandes defensores del españolismo: botifler espanyol dice el señor Bargalló. Al revés es raro, el nacionalista español jamás hará su peculiar conversión hacia las esencias nacionales aragonesas. Podéis recordar el caso de Jiménez Losantos, pero generacionalmente no me cuenta. De hecho su excompañero José antonio Labordeta, mito “aragonesista” para muchos (Los Supremos incluidos) luce con ardor cuando le preguntan si Chunta apoyaría un Sí al derecho de autodeterminación en Aragón (entrevista en El Mundo, 28.02.01):

Hace poco dije que los aragoneses somos locos pero no tontos. Somos un partido federal que se encuentra muy cómodo en un país que se llama España. No nos gusta imitar maneras y formas de otros territorios. Somos como somos.

Ciertamente Labordeta no se convirtió al país triunfador. Siempre estuvo allí, con sus cosas. Las mismas que han provocado que mucha gente jope literalmente de su partido. Para los que se quedan, especialmente para Desde Banarus, que leyendo su Quedémonos con los oasis, mepermite recordar como esto no será flor de un día. Si hay oasis hay agua, lo que pasa que habrá de aflorar… para que pueda ser, pero sin españoladas ¿verdad Labordeta?

Charraba o biernes pasau d’a imboluzión d’o PIR e una aragofobia crexién. Suposo que refirmar as cosas ye duro, y no charro de José Antonio Labordeta (os mitos, mitos i son, y prou!¡) (aparti d’a suya sensibilidat dual, aragonesa y ejpañola). A tristura d’o PIR plegó per l’ambién d’os conziertos d’o sabado. Sólo que bi eba un siñal nazional. Iste ye o país pos-aragonesista que tenemos agora mesmo, fa unas añadas en o mesmo PIR te trobabas asabelo de bandieras, chilos y chestos de compromís, asperanza. Agora: tot ye dezeuzión. Antiparti, o unico siñal presén en o conzierto, estié dispreziato per os miembros d’a colla Biella Nuei -gurús d’a mosica tradizional aragonesa que agora parixen jopar como fuinas d’as radizes que les fizon crexer-. Un siñal en o sulero, o corazón crebato. Como dize un amigo… ¿perqué os ababols d’Aragón son os más royos?

 

No voy a comentar nada del debate de ayer entre los dos candidatos de los principales partidos coloniales. Volvamos a Chunta y su candidato Labordeta.

José Antonio tiene muy desarrollado el sentido de Estado. Ama a ZP, casi por encima de todas las cosas, con la mayoría absoluta pepera lo pasó “molt malament”. Normal. La segunda de ZP, Teresa Fernández de la Vega, afirma que quieren gobernar con mayoría absoluta. Pájaros de mal agüero, ¡querido Labordeta! Hace unos dias leía en http://www.publico.es/estaticos/pdf/16022008.pdf toda una proclama para que la gente, la ciudadanía, hagamos de las elecciones del 9-M la fiesta de la democracia: no nos quedemos en casa y vayamos a votar. El que se queda en casa, es un votante “crítico” (concepto muy de moda, como “progresista”), más de izquierdas. El número 2 de CHA al Congreso por la circunscripción provincial de Zaragoza defiende que en el PP “se detesta a los homosexuales, se odia a los catalanes, se miserabiliza a los artistas, se destruye la imagen del País Vasco y se maldice la emigración de la que aquellos se sirven más que los demás”. Voto del miedo pero no lo pide a Cha. Curioso, ¿no? Y más cuando el medio en el que escribe es de ámbito estatal, del país labordetiano. Prudencia, paciencia y en el corazón una sentencia.   

José Antonio Labordeta se retira de la escena política. Tan carismático como heterodoxo. Profesor de Historia, cantautor (o El Cantautor por excelencia), escritor. 72 años le contemplan. Y una variada trayectoria socio-política. Del PSA a CHA. Hito de la Izquierda Depresiva Aragonesa. Ha dejado momentos increíbles en el Congreso de los españoles, con su ya célebre “A la mierda”. Sencillo, adusto, fiel a sus principios. Quizá tuvo un problema: su visión española de Aragón. Herencia fiel de su época. Su constante aberración hacia el independentismo (“separatismo” saldría de su boca) ha dilapidado en cierta manera su prestigio entre las generaciones más jóvenes (los nacidos a partir de 1977). En todo caso, os extracto tres respuestas concretas en una entrevista que le hicieron hace unos meses en El Periódico de Aragón (en “Cuadernos del Domingo, 01.04.07).

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Si hay un fenómeno que ha sabido redimensionar, vertebrar y canalizar muy bien todo el potencial identitario del aragonesismo es la música; una manifestación cultural que aglutina emotividad y referencialidad, haciéndola especialmente adecuada para la socialización de mensajes, discursos y pensamientos.

La semana pasada tuve la oportunidad de presenciar dos espectáculos musicales, ambos separados por escasos dos días y ambos teñidos de aragonesismo, cada uno a su manera. Por un lado estuve en Uesca en el recital de los cantautores aragoneses, los llamados Tres Tenores (Labordeta, Carbonell y Eduardo Paz). Creo que lo pasado, hecho está. Un publico ya mayor, nostálgico de aquellos tiempos, con poco espacio para crecer y luchar. Se les llena la boca con Aragón, con una cartografía rara, asociada al Estado español, a esa libertad soñada, empatía caduca. Me hizo reflexionar mucho sobre las circunstancias.

El sábado 26 estuve en el concierto soñado. 25 años del Ligallo de Fablans, mítica escuela de aragonés. Exaltación del país en estado puro. Dechusban, Prau, Lurte, La Orquestina del Fabirol, Biella Nuei, La Ronda de Boltaña y el Comando Cucaracha. Una mezcla total de Folk, tradición, bailes, cánticos, modernidad. Faltaron algunos. Pero lo esencial estaba allí. Nos hacía falta un baño de masas, ahora que parece volver la temida IDA (léase Izquierda Depresiva Aragonesa).

Dos conciertos que atraen un público aragonesista. Los discursos no tienen nada que ver. Renovarse o morir. Generosa metáfora que me hace recordar a esa oxidada CHA que navega entre el federalismo labordetiano y el soberanismo de Carod (ejem, lo siento). La idea del relevo en el discurso, las personas y las formas. Como apunta Sozialista, sigue habiendo muchísimas contradicciones, como exaltar el himno “nacional republicano” de los españoles (ver “La Ejpaña Guay”). Tenemos que avanzar como nación y superar esos miedos estructurales. Por eso son dos conciertos, dos momentos, dos generaciones, y la más joven quiere crecer ideológica y emotivamente.